Sus ilusiones nacieron junto con su infancia, que
fue, muy pobre, al lado de tres hermanos de padre
y madre, y después del deceso de su doña
Fredesvindia, su progenitor tiene otras mujeres,
sumando después 23 hermanos, de quienes
viven sólo 11.
Del norte del estado se va al sur, y en Mazatlán,
donde estudia la preparatoria, encuentra a una familia
que lo "adopta", ésta estaba integrada
por Doña Nico Galindo, y sus hijos adoptivos
Martha Ofelia Galindo "Maistra Canuta" y Alberto
Galindo, con quienes vive hasta que se va a la capital.
Siempre, dice, ha sido un hombre que busca vivir
en la comodidad, pero sin ostentaciones.
"Me siento contento de tener, a mí no
me gusta el lujo, disfruto de la comodidad, si existe,
si la encuentro, pero no me gusta el lujo, no se
necesita", considera.
En sus ratos libres, además de escribir poemas,
le gusta escuchar música, por ejemplo de Beethoven
y Mozart; en eso de la charla aparece un pequeño
y a la vez que le pide un saludo, añade que
es muy amigo de los niños.
En un principio quiso estudiar medicina, pero hoy
no se arrepiente de lo que logró ser.
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