Casualidad o no, el primer contacto
de Jesús Alberto con un instrumento musical
ocurre en 1966, cuando su mamá orienta al
hombre regordete y barba blanca.
"Fue muy bonito, a pesar de que tengo 45 años,
lo recuerdo, tendría unos 4 años",
dice evocando aquel momento de felicidad. "Como
todos los niños en Navidad, Santa Clos me trajo
un regalo, un órgano chico, con teclas de colores,
lo tengo muy presente".
"El método era por nota, obviamente no
sabía leerlas pero las notas venían de
colores, conforme tocaba una tecla también aparecía
en la partitura la nota con su color, era una manera
práctica de ir siguiendo las notas".
Fue tal la atracción que causa el nuevo "juguete" en
el pequeño, que no sólo saca las melodías
que venían en el método, sino que de
oído tocaba La cucaracha, Cielito lindo, El
feliz cumpleaños, y hasta el Himno Nacional,
captando con ello la atención de sus padres.
"Mi mamá me contaba que desde chico empecé a
dar lata que quería estudiar piano, entonces
nos llevó a mi hermano (Jorge) y a mí al
Centro de Estudios Musicales de la UAS, para que Jorge
estudiara guitarra y yo piano, pero el director dijo
que estábamos muy chicos, que se esperara uno
o dos años. Al año volvimos y empecé,
tendría 6 ó 7 años".
Ahí, en el Cemuas estudia alrededor de ocho
años, teniendo como maestros a Rogelio Castañeda,
Anastasio Valencia y Margarita de Corona, de quienes
guarda especial cariño. Algunos de ellos se
los encuentra en la secundaria.
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