Mientras los niños de su
edad jugaban a la rayuela, a la rabia y a los encantados,
el pequeño Jesús Alberto Gómez
Romero prefería escuchar a Juan Torres y
su órgano melódico, así como
la poesía que cantaba Alberto Cortés
a finales de los 60.
Aunque Baby, como lo llaman, quien en ese entonces
tenía alrededor de 8 años, recuerda
que sí compartía tiempo con los vecinos,
pero no con frecuencia porque prefería tocar
el piano que le había obsequiado su hermana
Margarita.
El nacido en Guasave revela cómo descubre
su pasión por la música a los 4 años,
y cómo, junto con su hermano, crea la academia
Musical Gómez Romero. También narra
el traumático accidente del que se salva tras
permanecer un mes en coma, siendo un veinteañero. |